Historias de la Corona II: Bilingüismo y contexto

| lunes, 25 de octubre de 2010 | |


Comienzo a trabajar en los Juzgados de Paz.  Los días escoceses son cortos, el sol es un viejo conocido olvidado ene algún viaje a Benidorm.  El tiempo en Escocia es frío, viento gélido que se cuela en tu espalda como un visitante inesperado. Sin embargo el temperamento escocés dista de ser frío; inesperado por otra parte, bastante.
Uno de mis descubrimientos una vez que se me permitió comenzar a actuar en los District Courts fue la habitualidad de los Breaches of the Peace. Las “Rupturas de la Paz” (lo que se traducía más o menos como “Escándalo Público”) hace referencia a “"A crime at common law and is constituted by one or more persons, conducting himself or themselves, in a riotous or disorderly manner to the fear, alarm or annoyance of the lieges."  (Un delito de Derecho Común, constituido por una o más personas, actuando él o ellos de una manera escandalosa y desordenada, hasta el temor, alarma o incomodidad de sus conciudadanos”)
Imaginad las situaciones. Noches de pintas y pescado frito con patatas, partidos de fútbol, largas noches veraniegas de festivales, noches de amores y odios. Pasiones bajas convertidas en un carrusel embriagado del insulto. Peleas familiares, peleas de amigos, pelas de enemigos, peleas de gatas, peleas de gatos…  Los insultos más variados eran proferidos en público para escándalo y alerta de honrados con-ciudadanos.
Pues bien, es labora del Fiscal hacer una pequeña tipificación oral ya que el Justice of the Peace no ha conocido ni  estudiado el caso, la instrucción corresponde enteramente al Fiscal.  La cuestión consistía en levantarse y leer en voz alta:
El sujeto se acercó a y grito a su acompañante “¡eres un… y un…. Además de un… y un pedazo de…..!” Terribles insultos de los cuales muchas veces ni siquiera sabía su significado.  Tal vez era mejor así, ya que mi ausencia de un vínculo emocional con las palabras me permitía dotarlo de cierta asepsia profesional y desconexión en frente de tan ilustres personajes y compañeros.
Esa es una de las cuestiones claves del bilingüismo puro. Para estudiar en Escocia tuve que obtener los más elevados títulos de inglés puro y shakesperiano, así como hacer una tremenda inmersión cultural y lingüística para poder moverme por un mundo tan opuesto a la cultura mediterránea y a la vez tan envolvente y seductor.
Sin embargo, nada podía otorgarme el tabú. El sentido de lo prohibido, el haber recibido capones y golpes cada vez que pronunciaba la palabra tal o la frase cual… Nunca crecí riéndome maliciosamente cada vez que pronunciaba una frase secreta, obscena y prohibida. Es decir, yo no crecí en ese idioma. Fui puesto ahí. De algún modo u otro, entré en el paradigma desde fuera, como un cuerpo extraño,  no fue moldeado por el paradigma.
Eso me permitía decir los más groseros insultos delante de un Juez, con la tranquilidad casi sicopática del que “pasaba por ahí”.
Food for thought!

1 comentarios:

Manuel Tejeiro Says:
31 de octubre de 2010 a las 12:23

Comparto contigo esa reflexión de que uno se enfrenta al idioma aprendido con una perspectiva muy diferente a si se aprende desde pequeño. Me ocurrió algo similar cuando me mudé a España. Aunque aprendí castellano desde que supe hablar, al comenzar mi vida aquí me daba cuenta de que usaba el idioma de forma mucho más analítica que la mayoría de las personas. Esto le da a uno riqueza en la comprensión pero falta de algunos matices.

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