Bofetadas de Realidad: El capitalismo está roto

| lunes, 25 de octubre de 2010 | 0 comentarios |

El otro día fui a ver la película de Wall Street II, clásico momento de ¿Por qué no?. En fin, la película es sosa y simplona, algo así como un bocadillo de Tofu y pavo, pero con mucho menos alimento.

Lo importante es la reflexión, en clave histórico-documental sobre la crisis financiera, la enfermedad de un gigante poderoso y auto-suficiente infectado de una toxicidad viral llamada avaricia. O tal vez consumismo desenfrenado.

El caso es que, debido al holismo interconexo de los mercados financieros, miles de personas han perdido sus inversiones, sus puestos de trabajo y su ambición. Lo ves en los jóvenes: la generación ochentera se ha alejado de la inocencia punk de la “Bola de cristal” para convertirse en un redil de zombies corporativos. Una generación preparada, con gran experiencia laboral y una formación exquisita atrapada en un laberinto sinfín de posgrados y estudios: consultores ilustrados, abogados sobradamente preparados, técnicos cuasi-humanistas, etc. Personas trabajando de sol por sueldos absurdos, la generación del despido improcedente y el ERE.

Es, por tanto, una época de cambios y reflexiones. Un punto y aparte (jamás un punto final) que pone en tela de juicio los valores posmodernos y la ductilidad de la modernidad líquida. Es el momento de preparar a una nueva generación, un deber sagrado y sublime de generar graduados con estudios adecuados y conocimientos robustos; pero sobretodo con grandes competencias y valores. Graduados capaces de conocer las necesidades de la empresa, del mercado laboral y de manejarse con soltura en procesos de selección a través de la utilización de férreas herramientas inter-personales.

Pero también es tiempo de Bolonia, y del Espacio Europeo de Educación Superior. De la creación de redes internacionales nutridas de profesionales con unos conocimientos asimilables e intercambiables que fomenten foros de encuentro, (“mercados de competencias”) y que sean capaces de aplicar la teoría o doctrina a lo concreto. Es tiempo de entender los trabajos y las profesiones como entes orgánicos manipulados y nutridos por la axiología del propio profesional; no de manera inversa.

Por ello, cabe la posibilidad de obtener grandes enseñanzas de los tiempos que corren, de olvidar la figura del docente como un ser docto y abstracto y de fomentar la retro-alimentación entre la triada estudiante, profesor y realidad. Una apuesta, por ello, que se nutre de un cambio radical en el sistema de enseñanza a nivel mundial y que solamente pude deparar un enriquecimiento de las generaciones futuras, presentes y pasadas.

Historias de la Corona II: Bilingüismo y contexto

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Comienzo a trabajar en los Juzgados de Paz.  Los días escoceses son cortos, el sol es un viejo conocido olvidado ene algún viaje a Benidorm.  El tiempo en Escocia es frío, viento gélido que se cuela en tu espalda como un visitante inesperado. Sin embargo el temperamento escocés dista de ser frío; inesperado por otra parte, bastante.
Uno de mis descubrimientos una vez que se me permitió comenzar a actuar en los District Courts fue la habitualidad de los Breaches of the Peace. Las “Rupturas de la Paz” (lo que se traducía más o menos como “Escándalo Público”) hace referencia a “"A crime at common law and is constituted by one or more persons, conducting himself or themselves, in a riotous or disorderly manner to the fear, alarm or annoyance of the lieges."  (Un delito de Derecho Común, constituido por una o más personas, actuando él o ellos de una manera escandalosa y desordenada, hasta el temor, alarma o incomodidad de sus conciudadanos”)
Imaginad las situaciones. Noches de pintas y pescado frito con patatas, partidos de fútbol, largas noches veraniegas de festivales, noches de amores y odios. Pasiones bajas convertidas en un carrusel embriagado del insulto. Peleas familiares, peleas de amigos, pelas de enemigos, peleas de gatas, peleas de gatos…  Los insultos más variados eran proferidos en público para escándalo y alerta de honrados con-ciudadanos.
Pues bien, es labora del Fiscal hacer una pequeña tipificación oral ya que el Justice of the Peace no ha conocido ni  estudiado el caso, la instrucción corresponde enteramente al Fiscal.  La cuestión consistía en levantarse y leer en voz alta:
El sujeto se acercó a y grito a su acompañante “¡eres un… y un…. Además de un… y un pedazo de…..!” Terribles insultos de los cuales muchas veces ni siquiera sabía su significado.  Tal vez era mejor así, ya que mi ausencia de un vínculo emocional con las palabras me permitía dotarlo de cierta asepsia profesional y desconexión en frente de tan ilustres personajes y compañeros.
Esa es una de las cuestiones claves del bilingüismo puro. Para estudiar en Escocia tuve que obtener los más elevados títulos de inglés puro y shakesperiano, así como hacer una tremenda inmersión cultural y lingüística para poder moverme por un mundo tan opuesto a la cultura mediterránea y a la vez tan envolvente y seductor.
Sin embargo, nada podía otorgarme el tabú. El sentido de lo prohibido, el haber recibido capones y golpes cada vez que pronunciaba la palabra tal o la frase cual… Nunca crecí riéndome maliciosamente cada vez que pronunciaba una frase secreta, obscena y prohibida. Es decir, yo no crecí en ese idioma. Fui puesto ahí. De algún modo u otro, entré en el paradigma desde fuera, como un cuerpo extraño,  no fue moldeado por el paradigma.
Eso me permitía decir los más groseros insultos delante de un Juez, con la tranquilidad casi sicopática del que “pasaba por ahí”.
Food for thought!