Todo esto, ahora y siempre, es por ellos

| domingo, 24 de julio de 2011 | 0 comentarios |
Finaliza mi primer año en la UEM. Ya puedo oler el aroma salado del mar, esa mezcla hipnótica sabor a puerto entre alquitrán, moluscos y musgo. La luz artificial sobre mí no es más que el preludio de un sol abrasador y voraz que arde orgulloso y vanidoso (pues es al astro rey). Ansío descansar si, este año ha sido intenso; mientras escribo me acompaña el sonido de las teclas de este ordenador con su incesante TAP TAP TAP…, metrónomo que marca el fin de la escritura de la nueva asignatura de UEM Personal que estoy  preparando.
Estoy cansado pero terriblemente ilusionado, el año que viene pasaré tres meses impartiendo clases en la Universidad de Huddersfield, en lo que supone mi vuelta triunfal a la docencia británica. Me esperan verdes prados, días grisáceos y lluviosos, un frio que se clava en la espalada como una guadaña hecha de desasosiego y muchísimos nuevos retos que afrontaré con ilusión. Esa biblioteca inmensa de Huddersfield, esos alumnos de todas partes del Reino Unido, ese pueblo universitario y ese gimnasio gigante con piscina y rocódromo que ya he descubierto. El saber criminológico actual es puramente británico, tengo intención de devorar todas las tesis angloamericanas sociológicas del delito… Porque al final todo esto es para mí, pero esencialmente para ellos.
En el devenir de este año han ocurrido muchas cosas, he conocido grandes compañeros y grandes amigos, alumnos apasionados y divertidos, nuevos lugares y nuevos retos. He participado en un sinfín de actividades y he sido premiado por ello en el claustro de profesores; el profesor más vinculado con actividades de Responsabilidad Social.
Mi vinculación con la Responsabilidad Social no es fruto de ningún plan pre-concebido sino más bien algo intuitivo que mana de mi vertiente de profesor de Ética profesional (en inglés). Pero también de la excelente configuración del Plan Bolonia que aboga por la enseñanza integral de competencias y valores. Ese nuevo Plan que les ha supuesto a mis alumnos horas de preparar trabajos y presentaciones entre-mezclados con horas de estudio para los exámenes.  Creo que la Universidad Europea ha sabido asimilar el nuevo plan con mucha intuición y comodidad, al fin y al cabo llevan mucho tiempo haciéndolo. Convertir al alumno en el centro del sistema, en el artífice de su propia carrera y aprendizaje y relegarnos a nosotros al papel (imprescindible) de facilitadores y catalizadores del cambio. Como ya aventuré antes, todo esto es por ellos.
Los alumnos disfrutan con la Criminología, están motivados y tienen muy claro lo que quieren hacer. Eso hace que tratar con ellos, interactuar con ellos y transmitirles valores y competencias sea fácil (e incluso divertido). Recuerdo, el día del examen final de todo primero. Dos alumnos se acercaron a mí a pedirme un abrazo, otros dos a hacerse una fotografía. Y este es el resultado… Aquí vemos a Cristóbal (alto, camiseta negra), la personificación del surrealismo. Pura energía y sentido del humor dotado de un don para lo absurdo y lo impertinente que resulta altamente refrescante. Pero también tenemos a Alex (alto también, camiseta casual con coche), un valenciano estudioso y devoto, dotado de una ironía ácida y una motivación espartana y yo (más bajo, atractivo, de negro riguroso).
Ellos representan Bolonia y el futuro, son un ejemplo de todo lo que hacemos, porque lo hacemos y para que lo hacemos. ¡Un fuerte aplauso para ellos!