Trabajo realizado por:
Lara Fernández Castro
Alexandra Nistor
Vladimir Zazarashvili
Ángel Javier Moyano Rodríguez
Victorio Martín Humbría
Hoy en día la explotación sexual de niños no solo se manifiesta, como sucedía antiguamente, en los países del tercer mundo. Los turistas pedófilos del planeta continúan acudiendo preferentemente a los llamados paraísos del sexo, ubicados en lugares como: Tailandia, Filipinas, Santo Domingo, Brasil, Rusia, etc.; pero comienza a vislumbrarse una preocupante ampliación de los mercados sexuales, extendiéndose también a países desarrollados gracias a la proliferación de las nuevas tecnologías de comunicación digital.
Sin embargo el internet se ha convertido en un arma de doble filo, pues propicia tanto la comunicación entre pedófilos con sus víctimas menores de edad, como el intercambio de materiales de contenido sexual a través del ciberespacio
El fenómeno de Child Grooming es el conjunto de estrategias que una persona adulta desarrolla para ganarse la confianza del menor a través de Internet con el fin último de obtener concesiones de índole sexual.
La pedofilia como enfermedad mental no tiene nada que ver con la capacidad de consentimiento: en el 99,9% de los casos, en efecto, los actos se realizan en periodos de lucidez, por eso se consideran delitos perseguibles penalmente; aunque es una enfermedad, el maltrato infantil no puede implicar una irresponsabilidad penal.
Un sistema informático de persecución internacional de este tipo de delincuencia empleado por la Guardia Civil, la Policía Nacional y policías autonómicas, así como por la Fundación Alia2 ha detectado que España es el segundo país del mundo donde se consume más pornografía infantil en la Red. El primero es Estados Unidos y el tercero, México.
La ausencia de datos significantes relativos al continente asiático y africano responde a cuestiones tecnológicas o, como en el caso de China, a las restricciones en el acceso a la red.
El pedófilo se define como un individuo que fantasea, se siente excitado o atraído sexualmente hacia menores de 13 años por un periodo de al menos seis meses. Puede ser heterosexual, homosexual o bisexual. Sentir esa atracción no es un delito, pero ese deseo, con el tiempo, puede salirse de control y traducirse en una acción de abuso sexual contra un menor. Rosalía Fernández y de la Borbolla, médica cirujana con especialidad en psiquiatría, maestría en neurociencias por la Universidad de Barcelona, además de psicoanalista y pionera en educación sexual, afirma:
“Lo que lleva a un pedófilo a la acción es un pobre control de impulsos”.
El pederasta es un adulto que abusa sexualmente de un menor de edad. Cualquier acercamiento sexual hacia un menor, en cualquiera de sus formas —tocamientos, besos, exhibicionismo, desnudez, juegos eróticos forzados, hasta sexo oral o penetración—, es considerado un abuso sexual y está tipificado como delito. Luis Perelman, que el 2006 fue nombrado presidente de la FEMESS ( Federación Mexicana de Educación Sexual y Sexología A.C.), que agrupa a 50 asociaciones dedicadas a la capacitación en educación sexual, siendo además el coorganizador del VII Congreso Nacional de Educación Sexual y Sexología FEMESS, Afirma:
“El delito es tener cualquier acercamiento de índole sexual con niños, sin importar si la preferencia sexual del abusador es de tipo heterosexual u homosexual”.
Se estima que uno de cada cuatro mujeres sufrió algún tipo de abuso sexual en la infancia y en hombres, uno de cada 11. Los casos de abuso sexual están presentes con mayor frecuencia en la adolescencia (30.3%) y en el sexo femenino (97%). La violación sexual afectó al 33.1% de los niños de 0 a 5 años, el 35.7% de los niños de 6 a 11 años y el 60.6% de los adolescentes. El 49% de niños entre 0 a 11 años, reportados en el CEM, han sido víctimas de Abuso Sexual Infantil por una persona que no tiene vínculo familiar, como amigos, vecinos e incluso extraños. El 13.2% ha referido abuso sexual del padre y 9.6% del padrastro. El 16% ha referido abuso de otros familiares. El 96% de los casos de abuso sexual contra niños de 12 a 17 años pertenece al sexo femenino, por lo que se puede afirmar que el grupo de mayor riesgo con relación a la violencia sexual, son los adolescentes.
El daño psicológico que sufren niños, niñas y adolescentes atrapados en estas circunstancias es enorme.
“Las consecuencias para el niño o niña son terribles porque puede vivir en su vida adulta una sexualidad llena de culpa, vergüenza o temor”. (Rosalía Fernández)
Un informe de 1994 de la American Psychological Association (Asociación Psicológica Estadounidense) estableció cuatro ideas básicas en relación al asunto de los recuerdos diferidos de abusos en los niños:
· la mayoría de las personas que sufrieron abusos sexuales en la infancia recuerdan todo o parte de lo ocurrido
· una agresión sexual que se llegase a olvidar durante mucho tiempo puede recordarse
· son posibles los pseudo-recuerdos de hechos no ocurrido
· existe un conocimiento insuficiente de los procesos que llevan a un recuerdo exacto o inexacto del abuso sexual en la infancia.
Existen tratamientos clínicos para pederastas que elevarían las probabilidades de éxito en la prevención de reincidencia. Fundamentalmente hay dos enfoques terapéuticos para pederastas, uno tiene que ver con procesos de psicoterapia, mientras el otro consiste en tratamiento farmacológico enfocado a inhibir el deseo sexual impulsivo: Uno de los tratamientos es la castración terapéutica a partir de hormonales anti-andrógenos, mientras el otro es el de inhibidores de la recaptura de la serotonina.
La pederastia es un delito tipificado en el Código Penal español desde el 2004 y también a nivel internacional, en efecto se han desarrollado instrumentos que dentro de la protección general de la niñez hacen especial hincapié en el cuidado frente a los abusos sexuales, como por ejemplo la Convención Americana sobre Derechos Humanos, la Convención Iberoamericana de Derechos de la Juventud y la Convención sobre los Derechos del Niño.
Actualmente, se están endureciendo las penas contra esta clase de delincuentes sexuales en España, y la última reforma del Código Penal fue uno de los puntos que tomaron más en cuenta, junto al terrorismo. Sin embargo, no fue aprobada por unanimidad, ya que algunos partidos políticos solicitaban “la cadena perpetua revisable” incluida en la misma reforma. Sería trabajo de la primera generación de criminólogos en España, buscar métodos por los cuales esa revisión fuese 100% efectiva, y por tanto hoy en día no sería viable. Como sabemos, cualquier persona podría tener esta tendencia sexual, no existe un perfil bien diferenciado. ¿Cómo puede existir esta clase de comportamiento? Entre las miles de teorías al respecto, podríamos utilizar teorías como la de Adler, con respecto al sentimiento de inferioridad al no tener un desarrollo personal cognitivo-empático, atascándose el delincuente en la adolescencia emocional (pero con inteligencia de adulto. Esto solo sería rozar la superficie del gran esfuerzo a realizar para eliminar el delito de raíz).

1 comentarios:
18 de abril de 2011 a las 17:16
Para empezar, agradecer a Jorge la gran labor que está realizando para que desde este blog, podamos rebatir y formar una masa criminológica homogénea, guiada por la motivación intrínseca del saber. Desde este punto de vista, por medio de mi aportación, quería felicitar a mis compañeros por el trabajo realizado y remarcar actual importancia de los tratamientos de prevención terapéuticos, llevados a cabo en los centros penitenciarios.
En primer lugar, mencionar que en la actualidad en España, se están llevando a cabo los llamados Programas de Control de la Agresión Sexual (SAC, “Sexual agresion control”), los cuales nos aportan cifras de vital importancia criminogénica. Estas actividades nos muestran que el 96% de los agresores sexuales que realizan esta actividad preventiva no vuelven a reincidir, por lo que solo un 4% de los mismos, reinciden. En el caso contrario de no llevar a cabo la actividad en los agresores sexuales, el 20% de ellos vuelven a cometer delitos de agresión sexual. Por otro lado, en el caso de los individuos psicópatas y sádicos hay una mayor dificultad en cuando ha su rehabilitación, pero estos sujetos solo componen el 1% de la población normal. Por lo que con estos datos científicos podemos vencer a los estereotipos y prejuicios portados por la opinión general, en los cuales estos individuos carecen de posibilidad de rehabilitación.
Por otra parte, estas cifras también son escalofriantes, ya que nos remarcan la importancia de la labor científica de profesionales como criminólogos, sociólogos, psicólogos, antropólogos... en las instituciones penitenciarias. Sin embargo, como toda medida de política criminal supone unos costes económicos y en el momento económico en el que nos encontramos, parecería una medida arriesgada. Pero por otro lado, suponiendo que el 50% de los individuos que cometen delitos comunes vuelven a reincidir, los costes se verían solventados por la disminución de la reincidencia de los individuos, la disminución de los costes que supone al Estado la superpoblación carcelaria, junto con la motivación a los ciudadanos y la que los penados ejercerían en sus entornos. Además recordar que como nos marca la Ley Orgánica General Penitenciaria en su Artículo 1: “Las instituciones penitenciarias...tienen como fin primordial la reeducación y la reinserción social de los sentenciados a penas y medidas penales privativas de libertad...”. Por lo que estas medidas de prevención y resocialización, deberían tener el mismo valor que la custodia y retención de los detenidos, presos y penados, y se deberían llevar a cabo con el mismo interés.
Por lo tanto, vamos a apostar por una evolución positiva de nuestra legislación, dejando a un lado el camino de la irracionalidad y la mera retención y privación de libertad del individuo, siguiendo el camino del rigor científico en cuanto a la aplicación de los métodos y obtención de los resultados, dejándonos llevar de una vez, por una verdadera, empírica e integradora CIENCIA CRIMINOLÓGICA.
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